miércoles, 27 de junio de 2018

acabo de aprobar laboral, la materia n°18 de carrera. Y vos dónde estás? Dónde estás en los momentos que te necesito, sea para bien o para mal? Hace una semana que no te veo, aparecés en línea y siquiera respondes el "todo bien" que te respondí hace dos horas.
Es hora de que abras los ojos hermana, animate a leer lo que escribís cuando sos tan vulnerable.
No te ama, no lo aceptas.
Das lastima, pena, angustia por la vida. Por él... y ÉL? ah sí, viviendo su vida, intentando encontrar su camino y se da cuenta que no te tiene, y no le importa. Y no te quieras engañar conque cuando ya no lo intentes va a aparecer solo. Porque no lo hizo. No te busco hace dos meses atrás, te pensás que lo va a hacer ahora teniéndote así? Él sabiendo que tu estado emocional depende de lo que te diga o deje de hacer.

Aceptalo.
Borrá.
Borrón y cuenta nueva.


El amor es otra cosa, negra. El amor es sentirte cómo alguna vez supiste sentir, pero esto que vivís, es un desierto y lo transitás sola.
No te dejes engañar más.
Querete, hermana.
Cuidate.

martes, 19 de junio de 2018

¿Viste cuándo ya sabes lo que tenés que hacer, y sin embargo, tenés miedo?.

lunes, 18 de junio de 2018

¿Cómo saber si alguien miente o juega con vos? 


Mientras mas leo, menos entiendo. 



quiero cambiar y ser mejor persona, menos tóxica. 


lunes, 25 de abril de 2016

"Hay tantas partes tan lindas, sin tu traición. 
Y el mundo sigue girando, aún, sin tu amor"


Hace una hora que no paro de pensar en esa frase y en mi mente la canción vuelve a sonar una y otra vez. Hace meses que no te hablo, bah... más de un año. Y la última vez que nos vimos yo estaba quebradísima por mi ruptura. Mirando al costado noté la cantidad de notas que escribí en el comienzo de este viaje, y noté que dejé de necesitar mis catarsis diarias y mis sentimientos se trasladaron de un mundo virtual a un mundo de carne y pasión. Nunca voy a poder explicarte por qué te abandoné tanto tiempo, creo que aún no tengo la respuesta pero no me parece coincidencia que siendo las cuatro de la mañana, pensando en esa frase me hiciera animarme a hablarte. Quiero que sepas el motivo por el cual hoy te hablo no es porque estoy mal y necesito desahogarme.
Te confieso que he tenido vergüenza en no poder hablarte y contarte algo en concreto o puntual. Las ideas abundaban en mi mente y no tenía nada claro, creo que la adolescencia me pegó muy fuerte nublando parcialmente mi mente. Llevamos varios años en este trance y creo que no estas tan dolido por mi ausencia; es más, creo que te agrada que vuelva cada tanto y que estas últimas veces sean más cosas positivas que negativas. O por lo menos, yo celebro eso.


No supe de qué hablarte. En realidad, no encontré nunca el cómo... Me pasaban cosas que me llevaban de un polo al otro en segundos, era tan cambiante, era tan adolescente y estaba descubriéndome. Para serte más sincera aún, sigo sin descubrirlo totalmente. Te leí hoy, varias horas y decidí contarte de vuelta de mí. No te extraño y no te necesito, pero me hace feliz que aún vivís y te recuerdo con todo el cariño que te puedas imaginar. Llevamos años en esto y sin embargo, te pido perdón por ausentarme.
Pero tenés que saber, que descubrí que existe un mundo afuera. Un mundo que nos espera y que quiere vernos al amanecer, que espera lo mejor y lo peor de vos. No sé si lo llegaste a conocer y si seguís en la misma página que yo abandoné hace un tiempo atrás.
Sigo escribiendo y borrando cosas al tiempo que escribo, y me sigue pasando lo que te conté; no puedo o no sé cómo comenzar a hablarte.
¿Te acordás cuándo me quedaba noches enteras escuchando Sigur Ros? Bueno, últimamente volví a escucharlo y es genial. Pasan los años y me parecen más profundos y su música me genera tranquilidad.
Saqué tu nombre de todos lados porque no quiero que nadie te encuentre, no quiero que nadie sepa de vos. Quédate tranquilo, nadie va a saber que seguimos comunicándonos por acá.

Está lloviendo... Te escribo desde Congreso, me mudé sola. Tengo mi monoambiente y adoro la soledad. Tengo un librero que te va a gustar cuando lo conozcas, tienen todos esos libros que leíamos cuando éramos más jovenes de lo que aún somos.  Ojalá puedas venir a ver lo hermoso que es esta casita. Estoy mirando la mesa y está lleno de apuntes y de libros (creó que dejé encima el Nuevo Código Civil y Comercial y la Constitución Nacional, y algunos libros más sobre leyes que dejé sobre la mesa). Recuerdo que, anhelaba comenzar la carrera !Adivina!, sí, ya estoy dentro. Estaba leyendo que una vez te publiqué por acá algo como... : "quiero saber qué voy a sentir el primer día que entre" y creo que fue como un sueño hecho realidad. El día que terminé el CBC, sentí que mi vida había iniciado y que todo lo malo y el sacrificio que había hecho no importaba, que era mi sueño y yo. Nada más. Llamé a mi madre, lloró de felicidad y yo fui la mujer más feliz del mundo ese día. Ya estoy acostumbrada a la facultad, y ya he cursado materias y me ha ido bastante bien.

Me está pasando de vuelta, no sé cómo continuar hablándote. Siento que ya no sos parte de mi mundo y yo del tuyo, tampoco. No te miento, te extrañé pero me cuesta más de lo que pensas seguir con todo esto.

Hace un tiempo atrás una frase que estaba siempre en mi cabeza era: "decir adiós, es crecer", bueno... Estoy a punto de despedirme de la militancia territorial. Vos sabés que es Descamisados para mí y en lo importante que se va tornando en el tiempo. Y sobre esa básica sobre Tarija con compañeros como Carlos marcaron un antes y un después en mi vida. Me pasaron muchísimas cosas ahí, y tenía que desprenderme y crecer. Estoy militando bastante en el frente universitario de la UBA y estoy encontrando compañeros y compañeras que me están haciendo muy feliz, hacen de mis días, días realmente felices. Hay compañeros que me respetan y toman en serio las cosas que digo ¿sabés lo lindo qué es? el otro día me estaban esperando a mí en la facultad para que les instrucciones de cuántas cañas íbamos a armar y llevar a la marcha por el boleto estudiantil. Y fue increíble, nunca pensé tener esa legitimidad en ciertas personas. Hace poco logré gestionar una actividad y todos me apoyaron, y cuando yo sentí que fracasé; ellos salieron diciéndome que estaba haciendo bien las cosas y que no afloje. Es hermoso sentirse escuchado y contenido, es lindo crecer y verse en ese baile. De las formas en las que miramos las cosas y como nuestros accionares van cambiando según las inquietudes propias. Eso me hace feliz.

Descubrí que me cuesta mantener relaciones por fuera de la organización, y es duro. Pero significa que realmente es mi lugar, que siguen pasando los años y sigo eligiéndola y sobreponiéndola frente a cualquier cosa. Nunca creí que me iba a enamorar tan fuerte de un espacio político, más allá de los ideales y de las convicciones, mi amor es con un sueño de Patria, con un sueño que miles de compañeros dejaron su vida, con las convicciones tatuadas en mi piel y mi amor más profundo a esta causa que es la del Pueblo. ¿Y sabés qué? El día que yo crezca llegando o no, a ser una figura política yo jamás dejaría a Descamisados. Yo quiero que el día que me toque o no, representar o tener algún tipo de cargo o injerencia sea en nombre de esta organización. No quiero hacer política en otro espacio. Pasan los años y veo el crecimiento y el nivel de discusión de mis compañeros y es increíble, me llena el pecho y no puedo no evitar sentirme orgullosa de cada uno de ellos, y admirarlos porque son personas geniales.

Me agarró sueño, en otro momento te volveré a escribir.
Ojalá que estés bien, te mando un abrazo.
IDC


domingo, 2 de noviembre de 2014

Después de tanto tiempo intentando recordar la cuenta del blog, mamá me salvó.

Después de meses y de hasta años de descuidos, vuelvo a necesitarte, vuelvo a llamarte y a decirte que nunca dejé de pensar en vos. Es necesario volver, nos hace bien.

Me llamo Iara Denise Centurión, tengo dieciocho años. Soy de géminis. Amo la política. Soy dramática. Amo el drama. Amo la lluvía. Amo leer. No sé nada de mi papá hace años. No pude despedirme de mi abuelo. Viajé a Europa. Traicioné lealtad de amigos. Traicioné a Javier. Mamá me dio la espalda. No tengo a donde vivir. Soy hija única.  Extraño a Evita, mi perra. Amo estudiar. Trabajo infelizmente.

Ésta soy yo... Bueno, vos ya lo sabías.  ¿Qué hay de nuevo? Si es eso lo que te preguntas, te lo voy a contar.

Sabés lo cambiante que soy, sabés que odio la idea de imaginarme triste pero realmente me encuentro triste y desilucionada.

Amo a mi vida. Como siempre te lo he dicho. Amo vivir en Capital Federal, Buenos Aires, Argentina.

Me encuentro en un momento en que mi vida, sufrió muchas transformaciones y en donde no sé para qué lado ir, que siento que estoy imposibilitada de muchas formas; con el tema de la vivienda, con el trabajo, con la facultad. Y pienso, y reflexiono y me doy cuenta que no es lo que esperaba para mi vida. Si bien es un momento transitorio, me siento muy sola. Muy poco apoyada.

Siento que no puedo caminar, que me tambaleo. Odio mi trabajo y a la vez, lo amo. Me molesta que me traten de tonta por ser chica, me molesta que me ignoren, me molesta que se aprovechen de mí, me molesta que se sientan bien después de las cosas que me dicen, me molesta no ver al sol, me molesta no tener tiempo para vivir por el trabajo. Me molesta usar zapatos todos los días, me molesta que nadie note mi sacrificio, me molesta que nadie note mis ganas de trabajar y de aprender.

Me molesta saber que mi mamá es la clase de mujer sumisa que se deja dominar por cualquier persona, me molesta que me haya dejado ir, me molesta que se haya metido con Javier, me molesta que no sea capaz de llamarme, me molesta que me haya sacado a Evita y creo que ésta última no se la perdonaré nunca.

Evita, como sabrás, es mi perrita. O eso era. Me estoy esforzando para cuidarla, nadie entiende mi amor por ella y por eso mismo creo que no podría estar mejor que en mis manos y bajo mi cariño. Me molesta que me traten de irresponsable cuando desde más joven demuestro intereses en querer mejorar y sobre todo, cuando estoy dejando todo día a día. Todos los días le rezo a Dios, esperando que algún día me la devuelva y ella pueda estar conmigo.

Me encanta el Derecho. Amo las leyes. Es una de las pocas cosas en la que estoy segura en mi vida. Amo el estudio, amo entender. Sueño. Me imagino cómo será el primer día que entre a esa Universidad y cuando yo sea parte de ella. Me dan ganas de llorar de felicidad, es una de las pocas cosas que realmente las conllevo conmigo desde chica.  El derecho lo es todo. No lo puedo explicar. Me apasiona. Realmente quiero que sea lo mío. Realmente me molesta la injusticia social, realmente me preparé toda mi vida para esto... Y es una bomba, entendé, en menos de un año todo me cambió. Hasta el pelo me cambió. No puedo explicarel cliché de sensaciones, emociones, pensamientos que surgen en mi mente. Entendé también, si no puedo manejar un orden coherente de las cosas. Es que... Necesito contartelo, solamente a vos, a mi fiel confidente.

No encuentro consuelo a mi dolor.

No tengo donde vivir. En menos de un mes me tengo que ir de la casa de mi tío y tengo ahorrada poca plata, por lo cual me preocupa saber a donde iré a parar. Me preocupa dejar la carrera. Me preocupa ser débil. Me preocupa la salud de mi mamá. La extraño. La necesito. Me preocupa Evita, creo que nadie mejor que yo podría cuidarla ni amarla. La necesito conmigo. La quiero conmigo. Es mi perrita. Haría cualquier cosa para recuperarla.

Me molesta sentirme una carga para todos los que me rodean. No puedo controlar mi enojo. No puedo controlar mi cansancio. No puedo estudiar tranquila. No puedo sentirme realmente plena.


Amo a Javier. Es realmente, todo lo que esperaba y claramente, muchísimo más. Él llegó una mañana con su sonrisa y su compañerismo. Lo amo, así, chico y despistado. Él es mi compañero. Él, él y él. No hay otro como él.



Quiero calmarme. Lo necesito. Quiero que me acompañes, quiero que canalices todo esta bomba que te tiré, y que te calmes por mí.

Todo va a salir bien.

Evita va a volver conmigo.


Te amo Miel-Sal. Nunca te olvidé, espero que vos tampoco a mí.

IDC.

Catarsis I