miércoles, 14 de septiembre de 2011

Marcos, imigrante de corazones

¿Estaría mal si nombro su nombre como si fuera capaz de aparecer? Marcos está indignado y no entiendo su por qué, no contesta mis llamados y cuando me habla es por interés. Se rumorea por ahí la historia de Manuel y Carla, una pareja de jóvenes enamorados de quizás unos veinte años. Decidieron escaparse para buscar algún lugar del mundo en el cual primero se vea las estrellas antes del alba, quisieron creer que le mundo les pertenecía cuando ellos le pertenecen al mundo. Intentaron caminar por el agua pero se dieron cuenta que era inútil, que tan solo eran dos engualichados perseguidos por la excitación del momento y los vientos abrumadores, ¿Y que tenían que hacer? ¿Volver con esa vergüenza, cargándola encima como a fuera... como si fuera... un problema de mayores? Él volvió al trabajo de esclavo y a su vida, que por mala suerte, era de un típico campesino sin oportunidades de triunfar en algo. Ella, hija de una costurera que solo conseguía el pan del día y esperando casarse con su amado pero lo cierto es que sus padres jamas iban a permitir tal locura, no querían que su hija tuviera que hacer cosas denigrantes para lograr conseguir una lismona. El amor no tiene limite, y eso lo saben todas las personas que saben sentir su nombre, corrección; verdadero nombre, algo tan insignificante y tan abarcativo a su vez, de nuevo las locuras de pasión invade las vidas de estos jóvenes; los atrapa, les miente y les llena la cabeza con ilusiones
¿Y qué son las ilusiones? ¿Quién me dice qué lo que uno siente es una ilusión? ¿Puedo fingir que todo esta mal y quizás, es una ilusión, yo estaría entonces, disfrutando un viento cálido del Mississipi?. Volviendo a nuestro relato, Carla no se daba por vencida pero un día volvía de sus clases particulares de literatura y lo vio al amor de su vida entre brazos de otra mujer, pechugona y más alta que ella, con ojos rasgados y con labios carnales. Sintió que no tenia que luchar, sintió el vació que ella pensaba que habitaba en todos los humanos que no amaban, pensó que si se iba estaría mejor y pensó, pensó... Y decidió irse, fuera, conocer una ciudad. Gente, carros, caballos, mercados, instituciones privadas y quizás alguno que otro buen mozo que se anime a invitarla a salir a un baile elegante y sentirse por una noche una reina. Pero lo real, fuera de la ilusión era que se iba de su pueblo con una mano adelante y la otra atrás, renunciando todo lo que había sentido y creído realidad alguna vez.
Esa Carla ya murió y no volverá.
A la semana un carro con dos oficiales se acercaron a la casa de Carla fuera de la ciudad para darle la noticia de que apareció ahorcada en una pensión, al enterarse Manuel sonrió y se fue, nunca mas nadie volvió a saber de el.


A vos, querido Marcos ¿Qué te anda pasando? ¿Qué sentís? ¿Me observas? ¿Me escuchas? Yo sé que no estás, pero miento si digo que realmente no estás, porque más allá de una ilusión, yo sé lo que mi corazón siente y siente capaz de creer. Buscaré cada rincón y voy a encontrar la respuesta porque muchos preguntan pero temen a lo real, saben que la ilusión los hace feliz y mediocres. Yo no quiero vivir con falsedad, yo que vos Marcos te ocultas y sé que vas a aparecer para hacerme retomar la ilusión. Y vos Marcos, como estarás...

Saludos.

martes, 13 de septiembre de 2011

Marcos

Él es aquel muchacho que se representa en todos los aspectos y cambia su físico en un abrir y cerrar de ojos. Marcos es el chico del cual escribiré en mi diario sin nombrar la fecha en la cual conocí, el Marcos de hoy será un moreno de un metro ochenta que al salir de mi colegio miraba a todos lados desorientado, me miró y yo me fui pensando en él.
Si te preguntás quién es Marcos... No puedo responderte, lo único que sé es que lo seguiré todo el tiempo que pueda y sé que él va a terminar acariciando mis cabellos sueltos y ondulados. Sus ojos atraviesan la oscuridad para hacerse más visible entre las nubes, y a vos Marcos, te pregunto por qué me haces esperar en vano y por qué permitís que mis esperanzas se vayan por donde vienen, no soporto la idea de que seas una estrella. No me gusta la idea de que aparezcas solo en las noches y me dejes sola durante todo el día, además, algún momento te vas a ir como fugaz que sos.

No quiero esperar para verte mañana otra vez parado en la puerta de mi colegio esperando a alguien que no sea yo, o esperando que alguien te vaya a buscar porque vos sabés más que nadie que no va a venir, porque vos Marcos, no existís.
Y creo que es por eso que escribo sobre vos y no me da vergüenza decir tu nombre a los cuatros vientos, Marcos. No tenes idea de lo mucho que estuve esperando tener las palabras más bellas del mundo para hacerte saber qué siento por vos y qué me hace la vida para hacerme sentir tan agotada, te contaré todo de mi vida, lo juro. Pero ¿me prometes, digo, quizás... Podrías darme la mano una vez en tu vida? ¿Podrías darme una señal? Marcos... Cada mañana avanzo al baño y me miro al espejo pensando en tus ojos invisibles, acaricio tu pelo suave... con rulos, y de color colorado. Abrazo tu piel blanca, morena y oscura. Escucho tu voz gruesa, suave y grave... Vivo con un sentimiento falso, igual que todos.
Pero yo sé que existís y que vas a hacer que el cielo sea por primera vez digno de admirar, fuera de estas luces abrumadoras y humilladoras de tu luz. A vos estrelluela mía, te esperaré. Lo prometo


sábado, 10 de septiembre de 2011

Amores de trenes indocumentados.

Leticia me dejó un texto de algunos de sus amores perdidos, de Nicolás Consettino.

Él todo un triunfador y un diamante que a kilómetros seguiría teniendo el mismo brillo pero el polvo que mantenía sobre sus ojos cansados de abrir y cerrar, era una ilusión de un tren que se escapó del infierno de los indocumentados y vino a una vida normal. Leticia, Norma Leticia Cáceres soltera de treinta y siete años y ahora, difunta. Conoció a Nicolás a través de un grupo de amigos en común y empezaron a hablarse mutuamente, en ese entonces ambos estaban en pareja. Ella a punto de casarse y él, buscando amor en algún vientre. Una noche se vieron y acabaron en una cama sintiendo los mejores besos y caricias del mundo, resolvieron dejarse guiar por lo que sus corazones sentían y sin pensar en lo mal que estaba todo. Ella se había enamorado de Nicolás en el primer beso y en su primera sonrisa, sabía que él no era bueno para ella y sin embargo, no le importo.
Nicolás conoció a Valentina y Leticia ya no era tan importante y cada vez lo besos eran más escasos, cuando se juntaban a salir él ya no la miraba y no la observaba. ¿Su amor por Nicolás era no correspondido? Insistió en intentar llamar su atención; se puso tacones, una minifalda, se maquilló la cara y sedujo a todo hombre que levanta su vista y la veían pasar a ella pero a él no parecía importarle. Hasta que lo sentó en un bar para discutir qué quería con ella porque estaba muy triste y él el dijo que tenía miedo a las cosas rápidas, la típica: Leti, ya no más... Date cuenta.

Ella sonrío dulcemente, le deseo lo mejor. Se fue muriéndose por besarlo una vez más, y él se fue con Valentina.

Cada noche, piensa en sus labios y en su nombre, Nicolás Consettino.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

sábado, 3 de septiembre de 2011

Tiempo

me gustaría que las horas del día sean más, mejor dicho, que mis horarios escolares y los que me agobian sean cortos como mis momentos de tranquilidad. Ese estrés que uno consume y lo lleva a tener siempre una taza de café y estar lleno de resúmenes deseando acordarse de todo para no desaprobar y... Uh, !qué feo es cuando te bochan!. ¿Y por qué la rutina tiene que durar más que el descanso? Te dan ganas tremendas de levitarte a Júpiter y envidiar a las personas que amanecen a horas tardías. Todas las mañana tengo que poner música alegre, cambiar de ropa y revisar qué materias tengo ese día y qué obligaciones tengo; enseñar, limpiar, gimnasia, novio, amigos, estudiar, pruebas... Y así, todo el tiempo.

No soy aficionada del verano, pero se me ocurrió hablando con un amigo de Ecuador de irme el verano para allá y el sacrificio que hago por este viaje, no me da revancha. Parezco un zombie que no duerme durante días y esta constantemente consumiendo sus pocos carbohidratos del cuerpo. Sé que me voy porque esto que hago, es misión imposible. Realmente, algún lado iré... Eso sí es afirmativo.

Y a mis integradores (para lo que no saben, en mi hermoso colegio hay un tradición en la cual consiste en que los alumnos de tercer año tienen que rendir cinco exámenes de cinco materias diferentes. Estas materias son: historia, geografía, lengua, matemática y el idioma que uno curse. Resulta que son temas de primer, segundo y tercer año. Si sacás menos de 4 en la prueba, te llevas la materia (o ese trimestre). Luego, si sacas un 5 y ejemplo: tenés un 6 de una prueba, sería 11 % 2= 5,5. O sea, te la llevas igual.)

Este temita... Ah sí, me está rompiendo la cabeza. Pero no le temo, no le temo. !Y ecuador, allá voy! Vamos iarita que se puede.

Que tengan un hermoso comienzo de primavera. Y mucho amor.